La respuesta islandesa-¿Qué es el COVID-19?

Los coronavirus constituyen una amplia familia de virus causantes de una serie de enfermedades en humanos y animales. Son una causa conocida del resfriado común. Otras cepas de coronavirus, sin embargo, también pueden ocasionar neumonía severa e, incluso, la muerte. Epidemias anteriores que se sabe que fueron causadas por coronavirus son el SARS, originado en China en 2002-2003, y el MERS, que surgió en Oriente Medio en 2012. Tanto el SARS como el MERS fueron menos contagiosos que la gripe estacional. No obstante, provocaron epidemias en ciertas zonas y en algunos hospitales. La tasa de mortalidad del SARS y del MERS resultó mucho más alta que la de la gripe estacional o la de la enfermedad COVID-19.

Los objetivos y acciones del Gobierno

El Director Nacional de Epidemiología y el Departamento de Defensa Civil de la Dirección General de la Policía Islandesa han declarado el máximo nivel de alerta –de emergencia nacional– por el brote del virus causante de la enfermedad COVID-19, de acuerdo con el Plan Nacional en Respuesta a una Pandemia. A pesar de la declaración de emergencia nacional, este hecho en sí no tiene gran impacto sobre la vida cotidiana de la población. Dichas medidas afectan, sobre todo, a las instituciones y empresas esenciales de Islandia, para que estas emprendan las acciones necesarias para afrontar la evidente amenaza que el COVID-19 supone.  

El objetivo de las medidas adoptadas hasta el momento, y de las que pudieran tomarse en el futuro, no es el de evitar que el virus llegue a Islandia. Esto sería imposible. El objetivo de las autoridades es garantizar que las infraestructuras esenciales del país, y primordialmente la Sanidad islandesa, sean capaces de hacer frente a esa mayor carga que la enfermedad inevitablemente causará.

En este contexto es importante subrayar que cualquier persona puede contraer el virus, pero que la gran mayoría de la gente no enfermará gravemente. Son sobre todo las personas mayores y aquellas que padecen enfermedades preexistentes las más vulnerables a enfermar de gravedad. Con el fin de proteger a dichos colectivos, debemos unir nuestros esfuerzos para ralentizar la propagación del virus y así garantizar que esas personas, en caso de necesidad, tengan fácil y expedito acceso a buenos y eficaces servicios sanitarios.

Este gráfico explica con claridad cuál es el objetivo de las autoridades islandesas. Nuestro objetivo es esparcir en el tiempo la carga sobre el sistema de salud para que los centros sanitarios del país puedan proporcionar la mejor atención a todos. En resumen, preferimos una carga menor en un tiempo más prolongado a una mayor durante un período más corto.

Todas las acciones emprendidas durante una epidemia afectan a la vida cotidiana de la población, aunque en diverso grado. De ahí que hayamos tomado medidas basadas en hechos probados y de eficacia conocida, tales como la cuarentena domiciliaria (autocuarentena) (vínculo a covid.is), el aislamiento de contagiados (vínculo a covid.is), el diagnóstico precoz de infecciones, además de información concisa y efectiva a la población.

La condición imprescindible para el éxito de estas acciones es que exista un amplio consenso social en cuanto a seguir las recomendaciones de las autoridades y participar solidariamente en esta importante tarea. La prevención contra las enfermedades contagiosas es a la vez de gran importancia para la salud de cada persona y para el bienestar de la sociedad en su conjunto. ¡Todos somos defensa civil!